¿Cómo ayudar a tu bebé a dormir?

El sueño 

Reconocer las señales de cansancio

Desde el nacimiento, confía en ti y en tu bebé. Tu bebé ya dormía en tu vientre, por lo tanto, sabe dormir. Sin embargo, a menudo necesitará ser acompañado en el camino hacia el sueño.

Para ello, observar a tu bebé te permitirá detectar las primeras señales de cansancio. Puede bostezar, cerrar o frotarse los ojos, relajar su cuerpo… Detectar estos signos te permitirá responder de forma rápida y eficaz a sus necesidades y establecer buenos reflejos desde sus primeros días.

Favorecer las condiciones del sueño

Una vez que hayas respondido a todas las necesidades fisiológicas de tu bebé (cambio, confort, comida), ¿qué más necesita para dormir? Es bastante sencillo: respetar el ritmo día/noche. El cerebro de tu bebé, inmaduro al nacer, aún no está “ajustado” a esta alternancia. Por eso eres tú, con tus gestos y hábitos, quien le enseñará este ritmo. Durante el día, se recomienda hablar con normalidad y acompañarlo al sueño en una habitación con algo de luz natural. Tus abrazos y tu ternura serán los que lo tranquilicen y le permitan dormirse.

Por la noche, apaga las luces y susurra. Si tu bebé aún necesita mamar, aprenderá que la noche es un momento de calma y oscuridad. Opta por una lámpara de luz cálida (amarilla) y suave para poder ver sin estimularlo en exceso. Satisfacer sus necesidades alimentarias durante la noche es vital. Pero te aconsejamos crear un ambiente tranquilo y propicio para el descanso. Este ambiente debe ser lo opuesto a la vida diurna, que naturalmente es más ruidosa y luminosa.

La importancia del ritual

Desde una edad temprana, establece un ritual que le dé seguridad a tu bebé. El ritual, a través de su repetición y previsibilidad, tranquiliza a tu bebé. Le permite aprender y anticipar gradualmente lo que va a suceder.

Explícale, por ejemplo, que lo vas a acostar en su cama, donde está seguro, y que lo verás cuando despierte. Bésale la frente, abrázalo y acuéstalo. Los bebés se sienten tranquilos con un ritmo regular. La previsibilidad aporta serenidad. Después de leer un cuento, también puedes darle un gran abrazo y poner en marcha una cajita de música. Esta repetición diaria permitirá a tu bebé sentirse seguro y calmarse antes de dormirse.

Para que el ritual funcione en tu familia, es importante adaptarlo a tu estilo de vida y a tu bebé. Mantén este ritual a lo largo de sus primeros años, adaptándolo progresivamente a la evolución inevitable de sus necesidades.

¿Qué ofrecer durante el día?

Ofrece a tu bebé una presencia afectuosa y adaptada a sus necesidades durante el día para que se sienta seguro a la hora de dormir. Tu bebé tiene necesidades fisiológicas como comer, eliminar, descansar… y responder adecuadamente a estas necesidades es primordial. Observar a tu bebé y descifrar sus señales te permitirá responderle y darle seguridad. Tus respuestas también lo ayudarán a comprender sus propias necesidades.

Pero tu bebé no es solo un cuerpo al que cuidar: es un ser único en desarrollo. Necesita interacción, juegos, abrazos, ser llevado en brazos, y estar inmerso en tu lengua materna, especialmente a través de canciones infantiles. Todo este alimento afectivo es necesario para tu bebé. Lo pedirá durante el día o cuando sus reservas emocionales no estén llenas. En ese caso, puede intentar negociar más tiempo antes de dormirse.

Por eso, los momentos compartidos, de calidad y sin distracciones (sin televisión, sin teléfono) son esos momentos que llenan su “depósito emocional”…

Este artículo ha sido redactado en colaboración con el equipo de Eveil&Conseil para responder a las numerosas preguntas de los padres y garantizar la calidad de los consejos, con el fin de cuidar de ti y estar lo más cerca posible de las necesidades de tu bebé.

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