Cómo cambiar el pañal favoreciendo el desarrollo psicomotor

El aseo 

Cambiar el pañal de un bebé no siempre es algo instintivo ni fácil. Al hacerlo, solemos repetir lo que hacían nuestras abuelas: tirar de los pies del bebé para elevar sus nalgas. Sin embargo, este gesto, que parece inofensivo, va en contra de su fisiología. Entonces, ¿cómo cambiar el pañal de tu bebé respetando su desarrollo psicomotor?

Hablemos un poco de fisiología

La postura natural del bebé, incluso desde el útero, es la de estar enroscado. Ha pasado unos nueve meses dentro del vientre materno, una especie de casita en la que estaba completamente recogido sobre sí mismo.

Al nacer, el bebé pierde esta postura enroscada debido al nuevo entorno. Y sin embargo, es esta misma postura la que debemos favorecer, ya que respeta sus músculos, articulaciones y huesos, al tiempo que le brinda el confort que necesita. En esta posición, el bebé se relaja, se calma y está más disponible. Todo lo que deseamos para que el cambio de pañal sea un momento agradable, tanto para el bebé como para ti.

Cuando hablamos de enroscamiento aquí, es importante precisar que el movimiento debe partir de la pelvis. Esta zona ósea del cuerpo es la que permite que la parte inferior se acerque a la superior. Es el punto de conexión entre la parte alta y baja del cuerpo.

Un truco para saber si estás enroscando bien la pelvis de tu bebé: su espalda debe permanecer siempre en contacto con el cambiador, a diferencia del cambio clásico, y deberías poder pasar fácilmente una mano por debajo de sus nalgas.

Cambiar el pañal es un gesto que vas a repetir muchas veces al día durante varios años. Así que, ¿por qué no aprovecharlo para convertirlo en un momento de calidad, de relajación y de conexión con tu bebé? Y sobre todo, hagamos del bebé un actor activo en este momento, respetando su fisiología e intimidad.

¿Por qué practicar el cambio fisiológico en lugar de la técnica de nuestras abuelas?

Al cambiar al bebé en posición enroscada, estás cuidando su espalda aún inmadura. Aún no presenta las tres curvas naturales de la columna que tienen los adultos. Su espalda está completamente en cifosis, es decir, en forma de C. Enroscando su espalda, conservas esa cifosis natural y evitas crear tensiones en la cadena muscular posterior.

Esta práctica también favorece el desarrollo del sentimiento de seguridad básica del bebé. Como hemos visto, la pelvis es una zona ósea muy importante. Es la que nos permite sentirnos sostenidos y estables. Así que no dudes en enroscar la pelvis para reforzar esa base de seguridad que será muy útil en su aprendizaje y desarrollo psicomotor.

Favorecer el enroscamiento también ayuda a limitar la hiperextensión del cuerpo del bebé y, en caso de que sufra de reflujo gastroesofágico, evita que este se agrave.

Finalmente, este tipo de cambio es una ventaja para apoyar el desarrollo sensoriomotor del bebé. Le permite descubrir el primer movimiento de balanceo derecha-izquierda, esencial para que pueda rodar sobre los lados y voltearse con armonía.

En la práctica: ¿cómo cambiar al bebé de forma respetuosa?

Primero, explícale a tu bebé lo que va a suceder. No olvides que es un momento ideal para intercambiar miradas, sonrisas y palabras.

Acuéstalo de espaldas, cuidando de sostener su cabeza y nalgas al colocarlo. El cambiador Sauthon también cuida de tu espalda al estar a la altura ideal. Un adulto bien colocado está más disponible y atento a su bebé.

Desviste a tu bebé con suavidad. Luego, coloca sus manos sobre sus muslos y lleva sus piernas en flexión contra su vientre. Así podrás hacer fácilmente el movimiento de balanceo hacia un lado. Hazlo con delicadeza, para que sienta el movimiento en su cuerpo. Ahora podrás limpiar fácilmente la zona y poner el pañal limpio. Hazlo rodar hacia el otro lado para ajustar bien el pañal. Solo queda colocarlo de nuevo sobre su espalda para cerrar el pañal y vestirlo.

Por último, pon una mano bajo su cabeza y otra bajo sus nalgas para cogerlo en brazos. Se sentirá seguro y mantendrá la postura enroscada.

A medida que tu bebé crezca e integre este movimiento de balanceo derecha-izquierda, participará cada vez más activamente en el cambio.

Al hacer este simple gesto cada día (¡hasta 6 veces!), estás dándole muchas oportunidades para descubrir su cuerpo y su funcionamiento. Así apoyas su buen desarrollo psicomotor. Le estás mostrando el “camino correcto”, creando conexiones en su cerebro. En la alfombra podrá reproducir este movimiento de forma más rápida, fácil y fluida. Así es como un día verás cómo enrosca su pelvis, se agarra los pies y rueda hacia el lado.

No te desanimes: esta práctica no es innata y requiere un poco de práctica. Pero tras unos cuantos cambios, será un hábito y un momento de calidad compartido con tu bebé.

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